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Diferencia entre el asegurado, el tomador y el beneficiario de un seguro
¿Conoces las diferencias entre tomador y beneficiario? Es normal tener dudas, en SegurosQuiero te las resolvemos todas.
Cuando contratas un seguro, es fundamental que tengas en cuenta determinados aspectos. Sobre todo, los concernientes a tus derechos y obligaciones como tomador del seguro. En este artículo te ofrecemos más detalles de las opciones a tu alcance y cómo seleccionar el producto que prefieras.
¿Cuáles son las figuras que participan en la contratación de los seguros?
Es importante que tengas en cuenta que contratar un seguro no implica automáticamente que seas tú quien beneficie de las coberturas. Por esta razón, has de saber diferenciar las figuras existentes. Por lo tanto, conviene que tengas en cuenta este aspecto, para que conozcas las posibilidades de las que dispones.
Una de las características más importantes del mercado de seguros es su complejidad. Como son infinitas las circunstancias que se pueden asegurar, también lo son las distintas circunstancias. De hecho, un seguro puede ser para la persona que lo contrata, sus hijos, su cónyuge u otro heredero.
Las figuras que interactúan en un seguro de vida, del hogar o de automóvil son, por este orden, el asegurador, asegurado, tomador y beneficiario. Con este listado vas a poder distinguirlas y saber cuáles son sus derechos, sus responsabilidades y las distintas combinaciones posibles.
El asegurador es la empresa aseguradora a la cual tienes que pagar la prima y que, en el caso de que se produzca el hecho que motivó la contratación, estará obligada a abonar la cantidad acordada en su día. En el contrato constará como tal.
Si existiese algún tipo de problema con las indemnizaciones o coberturas comprometidas, el último responsable es el asegurador.
El asegurado es la persona que pone en riesgo unos bienes o intereses en la póliza y puede o no coincidir con el tomador. Lo más común es que el asegurado, el tomador y el beneficiario sean la misma persona, aunque no tiene por qué ser así siempre.
El tomador del seguro es quien, efectivamente, contrata la póliza. Estará obligado a pagar las correspondientes primas, puesto que, en el caso de impago, es a él a quien se le reclamarán las responsabilidades. Lo más común es que el tomador sea, a su vez, asegurado o beneficiario, pero se dan casos de tomadores que aseguran los bienes de terceras personas.
El tomador tiene una serie de derechos, de los que carecen el asegurado y el beneficiario, si no son la misma persona. En primer lugar, podrá rescindir el contrato; si lo considera oportuno; y cambiar los datos de la prima, los beneficiarios y las coberturas del seguro.
El beneficiario es la persona que recibirá la indemnización, en caso de que se produzca un siniestro o deceso. Puede coincidir con el tomador y el asegurado, pero también es habitual que sean los herederos quienes se beneficien (cónyuge o hijos). Este suele ser el caso más problemático, si, previamente, no se ha dejado claro quién la tenía que percibir; y, sobre todo, si hay diferencias respecto al tomador.
En los seguros de vida, es habitual que la persona que los contrata haga constar un listado de beneficiarios en caso de deceso. De esta forma, la compañía gestionará las indemnizaciones con mayor rapidez. Si este aspecto no hubiese quedado cubierto, tendríamos que ver si la persona hizo testamento en su día, para encontrar a los herederos.
Conclusión
El tomador del seguro puede contratar la póliza para sí mismo o beneficiar a terceros, de manera que hoy es posible adaptar estos productos a las necesidades del cliente. Si quieres conocer los mejores productos del mercado y las pólizas más económicas, te sugerimos que utilices nuestros comparadores.